La escena es la siguiente. Sábado en la mañana, y el primer ojo se despega ya con el sol bien encumbrado; hace hambre para un buen desayuno, pero está la opción de esperar hasta (no tan lejano) almuerzo. Solución: abandonarse a las bondades del brunch, concepto acuñado a partir de un híbrido entre breakfast y lunch.
Los gringos son asiduos practicantes de esta modalidad, sobre todos los domingos. Aquí en Chile están apareciendo algunos locales ofreciendo esta alternativa, los fines de semana y festivos.
Yo ya me he subido dos veces a este carro, y en verdad que resulta muy entretenido y variado. La primera vez fui a la histórica Peluquería Francesa, en el barrio Brasil, donde naturalmente lo mejor es la ambientación, pero como era sábado en la mañana, y el viernes en la noche ahí se carretea sin tregua, el brunch estuvo acompañado por las huellas ambientales que dejan el cigarro y copete.
La segunda vez fui al Café Melba (Don Carlos 2898, Las Condes, cerca de la plaza Perú). Muy rico, pero hay que ir con un presupuesto más holgado, sobre todo porque hay que pedir todo a la carta, no hay un brunch-pack.
Me dicen el restaurant Geométrico en el barrio Lastarria es una muy buena opción para estas prácticas, pero no tengo referencias directas, por lo que se aprecian comentarios de quien se anime a probarlo.

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